Resumen

El pensamiento filosófico de Giorgio Agamben constituye una interpretación filosófica de la realidad humana, llevando a cabo un gran esfuerzo, a través de su filosofía política, para explicar nuestra época por medio del concepto de paradigma o modelo histórico, propio de los métodos de estudios utilizados en las humanidades, en un proceso de vinculación intrínseca con el concepto del mesianismo, rechazando lo precedente y cuestionando nuestra realidad y a la vez preguntando sobre lo que podríamos hacer.

En su pensamiento destaca el concepto de la biopolítica y el biopoder, que se conciben como esencias de aquellas estrategias que se gestionan en las relaciones de poder para gestionar la vida. En este contexto, la biopolítica requiere a la vez del biopoder como mecanismo de función. 

La propuesta de Agamben debe constituirse en una ética aplicada entre los álgidos encuentros de la filosofía y la economía, entre la Tecno-ciencia y la economía, en una propuesta moral. El mundo que viene, según Agamben sería ese, en el que la voluntad humana (la Potencia de No), se imponga frente la marginalidad y exclusión (estados de excepción), ante las condiciones de las “vidas nudas” (Homo Sacer), procurando que la Propiedad (bienes y servicios), tenga un uso más consciente, menos exclusivos, menos “sagrado”, o sea, se requiere la Profanación de estos, constituyéndose esta en una propuesta viable en un mundo finito, plagado de contingencias y dificultades.

Problemas globales y la reflexión filosófica de Giorgio Agamben

En la actualidad, cerca de 8,000 millones de habitantes conforman la población mundial (Paz, 2019, p. 2), requiriéndose verdaderas soluciones para la convivencia humana, a bordo de ideas políticas de grandes promesas, que chocan frente a una realidad social inacabada. Ante esta situación, el filósofo alemán Habermas (Habermas, 1975, p. 172) y otros autores como Fraser, (et. al., 2019), desde sus particulares perspectivas críticas, plantean con cierta razón reflexiva que estamos ante un período último dentro del liberalismo económico, denominado por Habermas como el “capitalismo tardío”. Mientras que Lemm, (2014) reflexiona sobre este período último del sistema económico actual, llamándolo neoliberalismo, siendo descrito como el portador de grandes frustraciones sociales.

Giorgio Agamben procura presentar en sus escritos la confluencia entre filosofía y política alrededor del tema de la vida, donde la filosofía posee una vinculación intrínseca con el concepto del mesianismo, rechazando lo precedente y cuestionando nuestra realidad y a la vez preguntándonos sobre lo que podríamos hacer.

El filósofo reflexiona sobre un hombre que es capaz de hacer algo más que lo que hace, constituyéndose esto, en el concepto de la potencia en su filosofía. Su búsqueda conduce a realizar una labor de arqueología sobre un hombre como un “Ser de potencia”, procurando hacer un análisis crítico a la actualidad humana, en procura de llegar a constatar sobre cuál ha sido el devenir humano hasta la actualidad.

El concepto del “estado de excepción”: el verdadero mecanismo del poder en la cultura occidental

La propuesta de Agamben (2021) sobre el concepto del estado de excepción, consiste en conocer profundamente sobre cuál ha sido el verdadero mecanismo de ejercicio del poder con incidencia sobre los cuerpos humanos (o sea, la biopolítica) desde el origen propio de la política clásica, procurándose entender así cómo y qué cambiar de este estado de cosa para incidir en un nuevo rumbo, hacia una nueva política que vendría.

Mediante el uso de paradigmas, el filósofo procura explicar algo que ha venido ocurriendo, a decir de él, desde el inicio de la historia del hombre en sociedad. A través de esta metodología para explicar fenómenos propios de los estudios de las humanidades, toma las ideas de Foucault (2010), quien explicaba que el mecanismo de la biopolítica se encontraba presente solo a partir de la modernidad.

Para Agamben el momento biopolítico tiene una permanencia más extensa, concibiéndola desde la antigüedad, explicándonos a través del paradigma romano del Homo Sacer, en su libro del mismo nombre (2015), como desde la dominación latina de la cultura griega, se absorben las concepciones básicas de su mundo político, explicando que los griegos utilizaban dos términos para hablar de la vida: uno era el Zoé, refiriéndose a la vida en general, ya sea vegetal o animal, y el otro es el Bíos, significando la vida cualificada por el lenguaje, ubicada en la convivencia de la Pólis como vida humana cualificada.

Para explicar el contexto biopolítico desde la perspectiva agambiana, el concepto del Homo Sacer como vida humana que ha cometido delito puede ser excluido mediante ley o decisión soberana conducido hacia una condición de exclusión o vida silvestre expuesta (a ser asesinado sin consecuencias). Lo que demuestra que los mecanismos biopolíticos existen desde la antigüedad adquiriendo condiciones de permanencia hasta la contemporaneidad, en la cultura occidental líquida, (Bauman, 2013).

Esta situación implica que cualquier vida cualificada posee riesgos de pasar a ser vida excluida en cualquier circunstancia política o social, ya sea como unas vidas marginadas, victimas circunstanciales sin necesidad de ser culpables, pues la condición del Homo Sacer se ha generalizado, como característica de lo contemporáneo, significando que, en la modernidad, la Zoé y el Bíos, el Soberano y el Homo Sacer se encuentran en una condición de indistinción.

Esto significa, que cada viviente puede ser considerado en un momento determinado un Homo Sacer, según las condiciones establecidas por las relaciones de poder definidas por el Soberano, tanto que su poder es capaz de quitar la vida sin que sea considerado un delito bajo el derecho.

Conceptualización y términos en la propuesta agambeana

Agamben conceptualiza en el contexto contemporáneo, estableciendo a través de sus escritos bipolaridades de ordenes lógicos contrapuestos. Procurando establecer con estos conceptos líneas de fuerzas opuestas en algún sentido como grandes dicotomías verificables en nuestra cultura, describiéndolas como ciertas categorías, por ejemplo, en lo que concierne a la propiedad en las sociedades modernas, sugiriendo sobre el beneficio de su uso, da a conocer la categoría del Uso con la mayúscula U, refiriéndose al hábito propiamente dicho de manera natural respecto a la propiedad y la expresión, el uso de las cosas en oposición del significado anterior. De este modo y, en consecuencia, Agamben, al referirse al uso de los cuerpos, sugiere que se debe procurar un nuevo mecanismo que rompa con el sentido de propiedad de los cuerpos (en la modernidad), sugiriendo que se quede exclusivamente en el uso.

El filósofo también expone en su pensamiento que la condición humana en la modernidad además de encontrarse en exposición, se encuentra también en la propia exhibición (vida de espectáculo), constituyéndose esto en un elemento fundamental del mundo moderno, que se concibe como un gran espectáculo.

A través de la noción de potencia piensa que el ser humano es un Ser de potencia, significando que este posee la capacidad de realizar su obra y explicarse a través de ella; pero también un poder de no, o Potencia de No, expresándose así su sentido de libertad.

Para Agamben, además de las categorías de Potencia o Potencia de No, la subjetivación y desubjetivación, existe otra categoría de estudio llamada la Profanación, basada en el hecho de que en la antigua Roma existían aquellos objetos sagrados propios de la actividad religiosa y que eran protegidos a la vez pues no podían ser parte de la actividad comercial, es decir que no podían ser vendidos ni comprados. Ni tampoco podían ser objetos para ser grabados con algún tipo de impuesto, y ante esa realidad, existía un delito que era llamado sacrilegio cuando se violaba dicha condición.

En ese sentido, consagrar o sacrare consistía en separar las cosas de las actividades humanas y del Derecho. Sin embargo, existía un medio para restituir lo sagrado, nueva vez a la vida humana (o sea al uso libre de los hombres), mediante la profanación. El filósofo sugiere poner una especial atención a la relación de Usar y Profanar, en relación al uso libre de los objetos antes sagrados, pero que ya han sido profanados.

El espectáculo y el consumo como contexto social actual

Para Agamben, hoy en día vivimos en una condición de espectáculo, como una fase extrema del capitalismo consumidor, idea que proviene de las influencias del teórico político francés Guy Debord y su libro la “Sociedad del Espectáculo” (2013).

El filósofo italiano llega a la conclusión de que en la vida contemporánea el espectáculo y el consumo forman parte de una moneda de dos caras. Por un lado, de la moneda lo que ha de usarse y por el otro lado, lo que no puede ser usado, siendo consignado para el espectáculo. Y de nuevo cobra sentido su categoría Profanación, donde profanar significa volver de nuevo al uso libre del hombre.

En este contexto, para romper con este esquema consumista-espectacular, sugiere que recobremos medios sin fin, y pone por ejemplo el juego inocente de un niño, donde podemos constatar el acto más significativo de la Profanación, que es recobrar actos tan nobles que son considerados como medios puros sin ninguna finalidad o utilidad; otro ejemplo es el arte moderno donde objetos e imágenes son sacados de la instrumentalidad.

El filósofo nos dice que el capitalismo extremo del consumismo consiste en un gigantesco dispositivo que secuestra los medios puros del hábito humano, O sea de aquellos medios profanatorios. La acción política de la generación que viene consistiría en la ejecución de una gran profanación.

Agamben explica cómo es que, la democracia moderna, procura como herencia de la democracia clásica convertir la Zoé en Bíos, constituyéndose en una gran aporía ya que se concibe libertad y felicidad en el mismo espacio conceptual de la nuda vida. El filósofo presenta una realidad moderna en la que los derechos humanos se constituyen en el logro más significativo en materia del derecho y la individualidad en el hombre moderno.

Sin embargo, a pesar de ese gran reconocimiento por el Estado de derecho conseguido, y por las condiciones socio-políticas existentes en nuestra forma de vida, también debemos reconocer que estos derechos son muy proclives a ser violados, emulándose la condición de la figura del Homo Sacer que, donde siendo hombre sagrado e insacrificable, a la vez estaba expuesto a su propia eliminación.

Esto ha dado lugar, puesto que tanto la política moderna como la clásica tomaron la vida o el aspecto del Ser viviente como el Sujeto en su sistema existencial, facilitando a la vez la violación de lo que se procuraba proteger, siendo éste el núcleo de la gran aporía humana en la política.

El filósofo Agamben describe la gran decadencia existente desde la modernidad hasta el presente, al demostrar la coexistencia de las democracias modernas al mismo tiempo que los Estados totalitarios. A la vez que describe la conversión de la sociedad humana en sociedades del espectáculo, haciendo referencias a los pensadores Tocqueville (s. XIX) y Debord, primera (s. XX).

Existe hoy en día una expresión de la “biopolítica del totalitarismo”, en la “sociedad de consumo” y en el “hedonismo de masas” del mundo contemporáneo referidos por autores como Agamben en su obra sobre el Homo Sacer (2020). Pero este totalitarismo seduce no impone, como diría el filósofo coreano-alemán Chul Han, (Rocca, 2017), donde el hombre actual se somete a sí mismo, y donde “cada quien es amo y esclavo en una persona”, dentro del nuevo esquema que vivimos en el neoliberalismo.

Una nueva propuesta: divorciada de la actual “sociedad del espectáculo”

Es por ello, que se requiere una nueva política según Agamben, que sea divorciada de la actual, de esa “sociedad del espectáculo”, de aquella que genera posverdades y/o desinformaciones sobre realidades diversas y casi siempre “interesadas,” según el filósofo norteamericano MacIntyre (Sánchez, 2019, pp. 224-237), para Agamben todo esto consiste en una biopolítica fundamentada en la dominación causando exclusión, marginación o muerte, (Agamben, et. al., 2014).

Una nueva propuesta esperanzadora como parte de una política que viene (Costa, 2016, p.p. 1-18), sería procurar aquellas democracias participativas, menos causante de excepcionalidad, democracias desde las mismas fuentes públicas que logren el involucramiento de la colectividad y las decisiones racionales sobre los aspectos económicos, la mejor distribución de recursos y una mejor forma de poder enfrentar las contingencias locales o globales.

A modo de Conclusión

Hoy en día, frente a la homologación de lo material como una muestra de la felicidad, es necesario que exista una nueva concepción de lo material como propiedad para uso, como diría Agamben, puesto que el concepto actual de las luchas por los bienes y servicios, desbordan la “Potencia de no” contra este sistema, llevándonos a la decadencia donde nos encontramos hoy, provocada por el egoísmo al que hace referencia (Smith, 2019), afectando la felicidad humana, tanto en la individualidad como en la colectividad.

La propuesta de Agamben debe constituirse en una ética aplicada entre los álgidos encuentros de la filosofía y la economía, entre la Tecno-ciencia y la economía, en una propuesta moral. El mundo que viene, según Agamben sería ese, en el que la voluntad humana (la Potencia de No), se imponga frente la marginalidad y exclusión (estados de excepción), ante las condiciones de las “vidas nudas” (Homo Sacer), procurando que la Propiedad (bienes y servicios), tenga un uso más consciente, menos exclusivos, menos “sagrado”, o sea, se requiere la Profanación de estos, constituyéndose esta en una propuesta viable en un mundo finito, plagado de contingencias y dificultades.

Sin embargo, los grandes desafíos teóricos de esta propuesta radican en su viabilidad y ejecución en la realidad práctica, planteándose así, nuevas estrategias nunca vistas en el marco evolutivo del devenir humano hasta nuestros días.

Referencias

Agamben, G. (2014). Cómo la obsesión por la seguridad hacer mutar la democracia: una ciudadanía reducida a datos biométricos. “Le Monde diplomatique” en español, (219), p.p. 20-21

Agamben, G. (2015). Estado de exceção:[Homo Sacer, II, I]. Boitempo Editorial.

Agamben, G. (2020). Homo sacer. IRCISOD.

Agamben, G., de Gaspari, S. & Peterle, P. (2014). Pilatos e Jesus. Adriana Hidalgo.

Bauman, Z. (2013). La cultura en el mundo de la modernidad líquida. La cultura en el mundo de la modernidad líquida, 1-101.

Costa, F. (2016). La política que viene. Una lectura de Giorgio Agamben. Revista Redes de la Facultad de Educación del Departamento de Humanidades. Universidad de Santiago de Cali, Colombia.

Debord, G. (2013). A sociedade do espetáculo (1931-1994), 2003. Disponível em: http://www. ebooksbrasil. org/eLibris/socespetaculo. html>. Acesso em, 14.

Foucault, M. (2010). The Birth of Biopolitics: Lectures at the Collège de France, 1978--1979 (Vol. 7). Picador.

Habermas, J. & Etcheverry, J. L. (1975). Problemas de legitimación en el capitalismo tardío. En Problemas de legitimación en el capitalismo tardío.

Lemm, V. & Vatter, M. (Eds.). (2014). El gobierno de la vida: Foucault, biopolítica y neoliberalismo. Prensa de la Universidad de Fordham.

Paz, J. (2019). ¡7500 millones de personas!: qué es y para qué sirve la demografía. Siglo XXI Editores.

Rocca, A. V. (2017). Byung-Chul Han: la sociedad de la transparencia, auto explotación neoliberal y psicopolítica. De lo viral-inmunológico a lo neuronal-estresante. Nómadas, (Vol. 52, Número 4). Editorial: Universidad Complutense de Madrid

Smith, A. (2019). La riqueza de las naciones. LA CASE Books.

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